Esta figura representa a Son Goku desde una óptica muy particular: no está planteada como una “captura” del anime, sino como una reinterpretación de autor nacida del universo BWFC (Banpresto World Figure Colosseum), un formato de competición centrado en la escultura donde lo que se valora es, ante todo, la capacidad de modelado y el enfoque artístico del personaje. En otras palabras, esta pieza funciona como un “Goku según el escultor”: una versión que busca condensar en una sola composición su esencia de aventurero incansable y protector, trasladándolo a una estética de campaña (“military”) que refuerza la idea de resistencia, viaje y determinación.
El diseño se atribuye al escultor japonés Hiroyuki Nakazawa, una firma muy respetada en el coleccionismo porque su trayectoria está ligada desde joven al modelado profesional: empezó a crear figuras con 18 años, trabajó esculpiendo model kits en compañías tan influyentes como Kotobukiya y Kaiyodo, y en 1998 dio el salto fundando su propia empresa de escultura. Esa base explica por qué sus trabajos suelen destacar por el “lenguaje” del volumen: anatomía convincente, tensión en la silueta y una lectura del personaje que va más allá del simple parecido.
La importancia de Nakazawa, además, no es solo “de vitrina”: aparece mencionado en contextos oficiales de Dragon Ball como uno de los escultores invitados en eventos del universo Dragon Ball (por ejemplo, participando en demostraciones y creación de figuras en directo), lo que lo sitúa como un perfil reconocido dentro del propio ecosistema de la franquicia.
or eso, esta figura no se limita a ser “otra de Goku”: dentro de una colección, suele valorarse como una pieza con peso de autor y de concurso, una interpretación que representa tanto al personaje como al nivel técnico y creativo que BWFC pretende poner en primer plano.


